ESTEFANÍA JUAN: “SI FUERA TURCA O GRIEGA, QUIZÁ YA TENDRÍA LA VIDA SOLUCIONADA”
19.04.2007
España tiene con esta alcireña su particular «Hércules de bolsillo». Con 48 kilos ha reeditado su título continental de halterofilia levantando más del doble de su peso corporal . Aún en uno de los deportes más minoritarios y menos reconocidos; su nueva gesta no puede pasar desapercibida.
– ¿Podría explicar qué es lo que hizo para ser la mejor de Europa
– Cuando llegué, lo hice con la idea de llegar lo más lejos posible, pero sabiendo que reaparecía la turca campeona olímpica (Nurcan Taylan). Sabía que iba a ser difícil repetir el título europeo del año pasado, pero cuando fui la mejor en arrancada me dio mucha moral para los dos tiempos, donde siempre he sido mejor.
– Para alcanzar los 48 kilos, ha tenido que bajar cuatro o cinco.
– Dos meses antes pesaba 54 y a partir de ahí empecé a controlarme. En las últimas tres semanas ya pasé prácticamente a hacer un buen desayuno, un almuerzo menor y prácticamente nada de cena. Llegué a la competición con 47,5 kilos, pero en los últimos días he pasado hambre. Me sabía mal que alguien dejara comida en el plato.
– Y ahora que ha vuelto a ganar en Europa, todos se frotan las manos pensando en una medalla olímpica. ¿Ha quedado por delante de todas sus posibles rivales
– ¡En absoluto!. En la halterofilia femenina las mejores son las asiáticas. Hay una china, una tailandesa y una japonesa que son buenísimas. Veremos qué pasa en septiembre en el mundial, donde el año pasado fui quinta.
– Cuando en un deporte minoritario se gana un metal, en seguida viene la otra historia: la de las penurias que se pasan. ¿Usted cómo vive?
– No me va mal, a medias. Mientras esté en competición puedo vivir bien de esto. Pero el problema es cuando me retire: he sacrificado los estudios por la halterofilia y el día que tenga que ir a una entrevista de trabajo, ya veré de qué me sirve decir «he sido campeona de Europa».
– Cuando su hermano se la llevó con once años a levantar pesas ya sabía en lo que se metía, en un deporte que aquí no arrastra nada.
– Lo sé. La halterofilia es como otros deportes minoritarios que no se venden por televisión. Ojalá todos se midieran por el mismo rasero.
– ¿Se ha equivocado de país?
– Estoy muy contenta de ser valenciana y española. Aunque no es menos verdad que, por ejemplo, en Grecia y en Turquía son deportes nacionales. Si hubiese nacido en alguno de esos paises, quizá ya tendría la vida resuelta. Sería millonaria.
– ¿Y eso tiene solución?
– La tiene en otros paises. En estos dos, por ejemplo, les dan puesto de trabajo como policía incluso no ejerciendo; en Alemania muchos son del ejército…
– Me va a disculpar, pero halterofilia se asocia demasiado con esteroides, hormonas y tramposos.
– Ahora lo están controlando mucho más. Pero si a mi me dijeran que con esa pastilla sería campeona olímpica, siempre pensaría que estoy jugando con mi salud. Te la tomas y te deformas. Te aparecen granos en la cara… hasta barba.
– ¿Usted ha visto halteras y ha pensado: «¡anda ya!»
– Ahora se ve menos, pero claro que he visto competidoras que te hace preguntarte si estás en una competición femenina o si han juntado a hombres y mujeres.
– Pues me va a disculpar, pero a usted se le ve muy femenina.
– Son las cosas que me enfadan. Que me pregunten si hago gimnasia rítmica o fittness. Pues no: hago halterofilia.
– ¿El mundo es injusto con la halterofilia
– Mucho. Hablas de halterofilia y piensas en seguida en un armatoste de 120 kilos y la gente está muy equivocada. Este es un deporte para personas de todos los pesos y tamaños. Por supuesto, yo soy musculosa; pero prefiero ser así que no poder ni mover las rodillas.
– Ya que hablamos de injusticias, las imágenes que suelen salir de su deporte son las mismas: señores que se dislocan un codo, que se comen la barra en un intento fallido…
– En la halterofilia parece que siempre se busca el morbo. Por supuesto que hay lesiones, como las hay en todos los deportes. Pero el haltera es una persona que se prepara mucho y que lo último que quiere es lesionarse, pero nadie está blindado ante un mal gesto o a poner más kilos de lo que debía.
– ¿Puede jurar que su deporte, televisivamente, puede dar juego.
– ¡Por supuesto que sí!. Claro que hay competiciones que llega uno y arrasa. Pero, por ejemplo, en la competición que gané yo estuvo muy reñido. Cada una de las que optábamos nos íbamos superando kilo a kilo. En televisión debió ser estupendo.
Moises Domínguez / Levante-EMV
