Estefanía Juan y Joan Marco volvieron a la competición de alto nivel con un resultado respetable -5º y 10º puesto- en el campeonato de Europa de halterofilia celebrado la semana pasada en Minsk (Bielorrusia). La alzireña retornaba a las tarimas internacionales dos años después de su último europeo donde puso el punto y aparte en su carrera y vio esfumarse el sueño de los Juegos Olímpicos. La presión, tras quince años en la alta competición, pudo con la ribereña y decidió colgar el maillot.

Ahora, lejos del centro de alto rendimiento Joaquín Blume de Madrid, en su Alzira natal, volvió hace un año al gimnasio que la vio crecer deportivamente. Aunque lejos de sus mejores marcas, alzó 74 kilos en arrancada y 92 en dos tiempos que le otorgaron el quinto puesto en la clasificación general. En esta categoría se quedó a cuatro quilos de la medalla de bronce. Como suele ser habitual, la haltera pesaba el día anterior a la competición algo más de los 48 kilos máximos. Su próximo objetivo es participar en el Mundial a finales de septiembre.

Joan Marco llevaba tres años sin pisar una tarima europea y no por gusto o malos resultados deportivos. Entre 2007 y 2009 consiguió dos títulos y un subcampeonato de España (perdiendo el título por mayor peso corporal que su rival, aunque había alzado lo mismo). Durante años ha tenido que trabajar en el CAR de Sant Cugat. Como Estefanía, también ha vuelto a Alzira a vivir y entrenar. En la Copa de España disputada en Alzira el 6 de marzo consiguió su mejor marca de total olímpico con 305 kilos, fruto de los 135 en arrancada y 170 en dos tiempos. Sin embargo, en el país exsoviético no rindió igual. Se quedó en unos 130 kilos en arrancada, marca que ya había superado cuando participaba en la categoría inferior de 69 kilos, y 163 en dos tiempos.